Estoy convencido que es crucial diagnosticar qué falló antes de buscar soluciones y quizás podamos encontrar una solución corrigiendo aquello que nos falló.
Esta situación destaca una problemática común que he visto en el lanzamiento de negocios: el olvido del marketing y branding durante las etapas iniciales.
En muchos casos, las empresas se centran en el producto y su lanzamiento, relegando el marketing a un segundo plano y recordando el branding demasiado tarde.
Luego intentan "salvar un producto" que ya presenta deficiencias o carencias, con marketing.
Los negocios como este, con bajas barreras de entrada, deberían intentar crear barreras de entrada que generen una ventaja competitiva.
Centrarse en desarrollar el producto con un enfoque integral en marketing y branding, creando una marca que resuene con las necesidades, deseos e ideales de un segmento específico.
Si se hubiera trabajado el branding desde el principio, se habría creado más que un commodity; se habría formado una marca con una historia, propósito, valores, arquetipo, estrategia de posicionamiento, cultura y comunicación efectiva.
Competir con una marca así es mucho más difícil.
La situación de estos dos minimercados refleja la consecuencia de no hacerlo.
Además, trabajando el branding, habrían buscado destacarse a través de capas de diferenciación, como el modelo de negocio, la experiencia, el servicio, el producto y la comunicación.
En resumen, este problema podría evitarse cambiando el enfoque estratégico de las empresas, entendiendo el marketing, branding y ventas de manera holística y trabajándolas en conjunto desde el principio.